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domingo, 19 de noviembre de 2017

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Rosales marcó un golazo y Juanpi dio asistencia en victoria del Málaga (VÍDEO)

 

Foto: Getty Images
El Málaga, superado por un buen Deportivo, encontró la solución a sus múltiples problemas de fútbol tirando de corazón y de garra. Los de Míchel ganaron un partido vital cuando lo tenían perdido, con cierto tinte épico, entregados a un descontrol que acabó siendo positivo. Fue el propio entrenador, Míchel, el que contribuyó a la locura con tres cambios valientes y atrevidos, que revolucionaron a su equipo. Ontiveros, Juanpi y Borja Bastón, que logró su primer gol de la temporada, resultaron decisivos en la remontada de este Málaga que, a pesar de sus limitaciones, no se entrega nunca.

El Deportivo, mejor durante muchas fases del choque, perdió un encuentro que tenía en sus manos. Su técnico, con el 1-2, quitó a Fede Cartabia para meter a Mosquera. El Málaga empató a la siguiente jugada y frustró los conservadores planes de Cristóbal. Al Deportivo le faltó temple y corazón con el 1-2.

Se atemorizó ante el fervor del Málaga y perdió el choque a pesar de las irrupciones de Shär, el juego de Borges o los movimientos de Lucas Pérez. Un error que le puede costar caro al caer ante un rival directo como es el cuadro andaluz.

El Málaga juega al fútbol con una ansiedad terrible. Es lo que provoca ser colista y contar solo con cuatro puntos. Míchel se desespera en la búsqueda de soluciones y a su equipo le cuesta un mundo generar fútbol. Incluso cuando los partidos se le ponen de cara, como ante el Deportivo, surge una tensión que hace imposible generar estabilidad. El conjunto gallego también juega con ciertos nervios, pero se le notó más suelto que al grupo andaluz. Cuenta con jugadores que conocen muy bien el oficio, caso de Celso Borges o Lucas Pérez, cuyos movimientos palían las deficiencias en defensa.

Por eso entre los dos fabricaron una jugada de incuestionable calidad que bajó los ánimos del Málaga, aliviados por el gol de Rosales después de un gran fallo del Deportivo en defensa. La falta de serenidad del Málaga, herido por la ausencia de Recio, resultó significativa. Sin hacer nada del oro mundo, el partido se le había puesto de cara al Deportivo tras un inicio algo decepcionante.


Los de Míchel tuvieron muchos problemas para combinar, con Rolan y Peñaranda sin recibir juego. Sus acercamientos se tradujeron en disparos lejanos, algunos de bella factura, como la volea de Baysse que dio paso al descanso.

El Deportivo fue más sólido, con mejor fútbol, aunque le faltaba un punto de convicción y más seguridad atrás para buscar el triunfo con garantías. Pareció encontrar estas virtudes con el gol del central Shär, que se corrió todo el campo para poner el punto y final a una gran jugada de Borges y Lucas Pérez. El miedo recorrió La Rosaleda. En medio del caos, Míchel decidió jugársela.

Metió a Ontiveros, que fraguó la jugada del empate de Castro. El extremo, perdonado después de sus actos de indisciplina, volvió a ser decisivo ante el conjunto gallego, tal y como ocurriera en la pasada temporada. Luego entraron Juanpi y Borja Bastón, que diseñaron el tanto del triunfo para hacer estallar La Rosaleda. Con Castro de mediocentro y una multitud de atacantes, el Málaga le dio la vuelta al marcador para respirar ante un Deportivo aturdido, de buenas formas, pero sin el corazón y el temple necesarios para cerrar un encuentro que tenía controlado. El Málaga hizo virtud de su necesidad y, con todo perdido, ganó un encuentro que puede marcar un punto de inflexión a su favor. El Deportivo lamenta los cambios de su entrenador y su actitud pasiva ante la rebeldía del Málaga.

Fuente:
El País

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