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domingo, 16 de abril de 2017

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El Tenerife de Dani Hernández empató con el Girona y se mantiene tercero en la tabla (+VÍDEO)

 


El Tenerife iguala con el Girona después de remontar un 0-2 y ponerse por delante en el marcador a falta de un cuarto de hora para el final.

Los casi 20.000 aficionados que abarrotaron el Heliodoro Rodríguez López no pudieron celebrar la victoria de su equipo pero al menos asistieron a un acontecimiento deportivo de muchos quilates. Fue un auténtico partidazo el que libraron ayer Tenerife y Girona. En el que se provocó una montaña rusa de sensaciones en ambos bandos. No faltaron ingredientes en un duelo en el que hubo: alternativas en un marcador incierto hasta el final; dos penaltis; un golazo, el de Alberto, para enmarcar; y máxima intensidad de sus protagonistas.

El Tenerife ofreció dos caras, una menos agradable, en la primera mitad, y otra digna del mayor elogio en la segunda. No lograron desarrollar su fútbol los canarios en el acto inicial, en el que solo dispararon sobre la meta contraria en una ocasión. En parte, porque fueron superados por un rival más enérgico y eficiente. Sin embargo, tras el paso por el vestuario, se pudo ver a una formación insular mucho más ambiciosa y acertada.

Fiel a su tradición, José Luis Martí decidió repetir once y dibujo después de cosechar el éxito en la anterior jornada. Amath, mimado por el cuerpo médico durante la semana, llegó al día del encuentro en condiciones aptas para participar en un choque en el que el Tenerife se jugaba algo más que tres puntos. Enfrente, un Girona que buscaba ampliar su distancia con el tercer clasificado y avanzar un pasito más hacia el ascenso directo.


Y como era de prever, el enfrentamiento comenzó con un ritmo vertiginoso. Pero fue el cuadro catalán el que comenzó percutiendo. Fue cerca del cuarto minuto de juego, cuando Fran Sandaza se quedó solo ante Dani Hernández, que respondió con eficacia ante el remate del toledano. Los de cada lograron estabilizar su juego y empezaron a adueñarse del balón pero sin lograr con ello aproximaciones peligrosas. En cambio, su rival volvió a disponer de una nueva opción para inaugurar el marcador, como consecuencia de un centro desde la izquierda de el exblanquiazul Aday que cabeceó fuera desde muy cerca Portu (17').

La acumulación de jugadores visitantes del centro del campo hacia arriba impedía la salida limpia del balón de su oponente. El esquema habitual de los equipos de Pablo Machín, con una defensa de tres, dificultaba la llegada del Tenerife al área contraria. Aún así, el conjunto chicharrero trataba de imponer su fútbol de posesión a la espera de hallar algún espacio del que se aprovecharan sus atacantes. En las disputas individuales siempre salía airoso el Girona, que recuperaba con mayor facilidad el balón. Arriba, Fran Sandaza y Portu traían en jaque a los defensores locales. No pintaba nada bien para el Tenerife, incapaz de generar ocasiones, más que a balón parado. Como a través de saques de esquina o de una falta desde la frontal que Jorge Sáenz lanzó alta (32').

El empeño de los de Martí por abrir la zaga del Girona les llevó a descuidar un tanto su retaguardia, una amenaza seria para ellos, que se confirmaría con el tanto de Fran Sandaza en una jugada en la que Jorge, Carlos Ruiz y Dani se entorpecieron entre ellos para que la pelota terminara entrando en la portería de estos tras tocas en la espalda del ariete rival. El Tenerife quedó aturdido tras el tanto y a punto estuvo de volver a encajar instantes despuès con el mismo jugador adversario como protagonista en un contragolpe. Pero esta vez Fran Sandaza no contó con la misma suerte (39'). El equipo de Montilivi merecía más por su bagaje ofensivo demostrado hasta ese momento que su rival. Pero quizás no para encontrarse con un nuevo gol a falta de un minuto para el descanso. Fue de una falta a la altura del medio del campo de donde sacó petróleo el Girona. Portu la envió al área y allí Alcalá cabeceó a placer para marcar el 0-2. Un jarro de agua fría para los cerca de 20.000 aficionados que abarrotaron ayer el Heliodoro Rodríguez López. Sin embargo, un absurdo penalti sobre Vitolo al filo del descanso le devolvió la esperanza a los blanquiazules. Suso se encargó de recortar distancias.

Tras la reanudación, y con Lozano ya en el campo, tras sustituir al amonestado Vitolo, el Tenerife fue decididamente a por el empate. Y muy pronto tuvo dos oportunidades inmejorables para ello. Primero, en un cabezazo a bocajarro de Lozano (48') y posteriormente en un nuevo penalti, esta vez cometido sobre Suso. Pero no aprovechó ninguna. La pena máxima la malogró Aarón tras lazar alto al estilo Panenka (49').

No consiguió el Tenerife marcar en esta doble ocasión pero sí que intimidó lo suficiente a un Girona que jugaría ya a merced de los isleños. El conjunto de Machín se defendía con contundencia y eficiencia pero ni siquiera de esa forma pudo evitar el golazo de Alberto. Un obús que envió el majorero desde 30 metros que se coló por la escuadra de la portería de Bono. Ese gol hizo estallar de júbilo a la hinchada tinerfeñista. Que explotaría aún más con el 3-2, obra de Amath al recoger un rechace de Bono a remate de Lozano. El Tenerife había logrado dar la vuelta al resultado pero faltaba cerrar el partido y quedaba un cuarto de hora de encuentro. El triunfo suponía seguir opositando al segundo puesto, un premio más que suculento. Pero el Girona no estaba dispuesto a permitirlo. Y una falta dudosa al borde del área le proporcionó ese gol que necesitaba para igualar la contienda. El recién incorporado Rubén Alcaraz sería el encargado de ejecutar con éxito ese golpe franco. De nuevo las tablas en el electrónico. Quedaba tiempo para aspirar de nuevo a la victoria. Y el Tenerife la tuvo a su alcance en un cabezazo de Gaku Shibasaki que interceptó de manera providencial Bono. Ahí se esfumaron definitivamente las esperanzas de triunfo del Tenerife.

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